Estrés: que es y que se debe hacer para disminuirlo

El estrés es la respuesta automática y natural de nuestro cuerpo ante situaciones que nos resultan amenazadoras o desafiantes. Podemos hablar de diversos tipos de estrés, en base a su forma de presentación y la duración en el tiempo, como el estrés agudo y crónico, y también en relación al ámbito en donde se desarrolla como el estrés laboral y el estrés tecnológico. Este último, el estrés tecnológico tiene el termino proveniente del libro publicado en 1997 por Larry Rossen y Michelle Weit, con el mismo título en el que se pone de manifiesto la adicción psicológica que puede producir el uso continuo de la tecnología.

Según estadísticas mundiales, la OMS, Organización Mundial de la Salud, 121 millones de personas a nivel global sufren de depresión, en relación al estrés. Sumado a la depresión, el estrés puede ocasionar ansiedad, enfado, ira irritabilidad, tristeza, agotamiento físico y falta de rendimiento. Además de esto se habla de que las mujeres son más sensibles a las situaciones de estrés, mientras que el hombre se llega a adaptar mejor a este padecimiento, aunque una exposición a largo plazo genera daños en ambos géneros. Por último es importante destacar que si el estrés es muy intenso y se prolonga con el tiempo, puede llegar a producir enfermedades físicas y desórdenes mentales, en definitiva problemas en la salud del hombre.

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Entonces ¿Qué pasa cuando me estreso?. A nivel corporal se liberan hormonas del estrés, como el cortisol, aumenta el ritmo cardiaco, el flujo sanguíneo aumenta y la se dispara la presión arterial, se genera un desequilibro hormonal, se almacenan más grasas, aumenta el colesterol y los niveles de azúcar en sangre, la respuesta inflamatoria interna se sale de control, dando lugar a una inflamación crónica y el sistema inmunológico se suprime temporalmente. A esto, se le debe añadir la signosintomatologia que se presenta en una persona estresada. Estos se dividen en síntomas cognitivos y síntomas fisiológicos. Dentro de los primeros, los síntomas cognitivos encontramos, la presencia de inseguridad, miedo, pensamientos negativos, temor a la pérdida del control, dificultades para pensar, estudiar o concentrarse, dificultad para la toma de decisiones, preocupación excesiva por una circunstancia o situación determinada. Dentro de los síntomas fisiológicos, por su parte, tenemos, la presencia de sudoración, palpitaciones, temblor, taquicardia, tensión muscular, molestias estomacales, dificultades respiratorias, sequedad de boca, dificultades para tragar, dolor de cabeza, mareos y nauseas.

Por lo tanto con todo lo antes mencionado, podemos decir que ciertas afecciones como la depresión, ansiedad, crisis de pánico, trastornos alimentarios y dermatológicos, colon irritable y disfunciones sexuales son algunas de las manifestaciones que llamamos enfermedades psicosomáticas y cuyo origen está en un mal manejo del estrés. Ahora bien, pero, ¿se puede hacer algo para evitar tener estrés?. Este interrogante vamos a discutirlo a continuación:

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¿Qué hacer para evitar el daño causado por el estrés crónico?

A nivel individual se deben revisar el estilo atribucional que habitualmente se desarrolla frente a situaciones de estrés y ver las expectativas respecto de la capacidad de solucionar un problema o situación.

A nivel organizacional, es importante tener en cuenta que las compañías deben revisar las estrategias de reconocimiento o motivación que se están utilizando, como la cooperación para el logro de mejores resultados, la existencia de políticas y estrategias de trabajo en equipo, el manejo de conflictos y el clima laboral. Sumado a esto se debe tener en cuenta el desarrollo de los objetivos claros e indicaciones desafiantes.

A nivel socio cultural, es importante destacar que si construimos las bases de una sociedad que migre gradualmente desde el paradigma de la escasez al paradigma de la abundancia, donde no necesariamente “mas es mejor”, y donde la riqueza de unos implica la riqueza de todos, tal vez podamos aprender a vivir sanamente con el estrés propio de cada día.

A su vez, y continuando con las formas o maneras en las que se puede reducir el estrés tenemos que es de suma importancia organizar el tiempo para que puedas realizar todas las actividades sin apresurarte. También, aprender a controlar el cuerpo y la mente por medio de ejercicios de relajación y respiración son de utilidad en los casos de estrés. Otro punto a tener en cuenta es realizar durante los tiempos libres actividades de recreación y descanso, levantarse temprano para evitar salir al trabajo durante las horas de mayor tráfico vehicular, buscar terapias de relajación como el yoga y la meditación para alejar de uno mismo las presiones y mantener el estado de optimismo en cualquier momento y circunstancia.

Claves para disminuir el estrés

  • Escuchar música: la música genera biorritmos positivos y cambia el estado de ánimo.
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  • Salir a pasear: caminar durante 10 minutos al menos, mirar a las personas y observar l cielo o un paisaje verde hará que tu mente se despeje.
  • Respirar: prestar atención a como el aire entra y sale de tu cuerpo. Escuchar la respiración y oxigenar tu mente ayuda a la reducción del estrés.
  • Darte un gusto: comer una naranja ayuda. Su contenido de vitamina C ayuda a disminuir el exceso de cortisol en el organismo.
  • Hidratarte: beber un vaso de agua para calmar la ansiedad e hidratarte cada vez que sientas que el estado de estrés te agobia es una buena opción sumada a las anteriores.
  • Estirarte: estirar los músculos y las articulaciones para deshacerte de la tensión es un método que proporciona relajación al cuerpo.
  • Ducharte: sumergirte en agua caliente calma la ansiedad y tranquiliza la mente de manera simultánea.
  • Aromaterapia: oler un aroma que te transporte a un momento feliz de tu vida proporcionara una subida de ánimo instantánea.

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  • Escuchar: aislar la mente escuchando cualquier ruido externo como el tráfico o el canto de los pájaros ayuda a desconectar la mente de problemas.
  • Recordar: pensar en alguien que quieres permitirá que sonrías al menos en algún momento del día.

Meditar es otro de los métodos que se emplean para la reducción del estrés que se adquiere con la vida cotidiana, ya sea a nivel laboral o en el ámbito familiar. El mindfulness por su parte reduce el estrés y la ansiedad, además de aumentar nuestra capacidad de concentración, mejorar nuestro estado de ánimo, permitir escucharnos con más atención, mejorar nuestras relaciones interpersonales, permitir gestionar más rápidamente nuestras emociones, ayudar a dormir mejor y permitir aprovechar mejor el aquí y ahora.

Espero que te haya sido de utilidad toda esta información acerca del estrés, y cómo hacer para paliarlo y sentirte mejor en esos momentos en los que te sentís agobiado por las circunstancias cotidianas de la vida diaria. ¿Alguna vez vos tuviste estrés?, y de ser así, ¿implementaste alguna de estas formas para poder reducirlo?.

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